COMO LOS LADOS DE LA LUNA

Una de las cosas que más me gustan de hacer fotografías es sentir la emoción que le causa a una persona ver las imágenes resultantes de mi trabajo, tal como me ocurrió con unos buenos clientes y magníficas personas quienes recientemente estuvieron a punto de perder a su querido Simba, su mascota, en un incidente. Este simpático perrito estuvo cerca de morir, pero se ya se recupera rápidamente, así que se me ocurrió hacer esta foto durante una sesión que hacíamos para los productos The Linen Club Galerías Vallarta.

Foto blanco y negro de mascotas. Simba.

Ese sería por mucho el lado claro de mi oficio.
Pero, como todo en la vida, hay subidas y bajadas y algo que, hasta el momento, no termino por manejar bien es la decepción… creo que no hay manera de estropear mi día que escuchar esa palabra, y es por ello que todos los días me recuerdo la gran responsabilidad que acepto cuando voy a fotografiar a alguien: no es sólo un trabajo, se trata de la oportunidad de hacer de un momento el recuerdo de vida de una persona o personas…

Si nos tomáramos un minuto…

Tuve la oportunidad de visitar al monstruo – la enérgica e intimidatoria ciudad de México- lugar donde hace algunas décadas nací, pero de la que me he distanciado, más en espíritu que físicamente. No sé si sea por ello que, cada vez, la encuentro más deshumanizada, más indiferente, a pesar de ello no me deja de sorprender, para bien y para mal. Intenté, tanto como pude, mirarla con ojos frescos y vi tantas historias ocurriendo, dando forma a un bordado enorme que sólo parece un entramado sin forma, caótico y sin sentido.

En medio de todo eso, observe como dos amantes, se disponían a expresar abiertamente sus sentimientos, a pesar de saber que la mirada inquisidora de quienes ostentan un halo postizo de divinidad, se cernía aplastante sobre ellas, y escuché como consideraban huir a lugares donde su amor no fuese condenado. Vi la vulnerabilidad y el cansancio en los ojos de quien se supone debe mantenerse firme no sólo para ejercer su oficio sino para soportar el progresivo deterioro de la imagen de su gremio. Capté en mi mente la mirada extraviada de una atractiva joven que lo mismo pensaba en todo y en nada.

Historias de estas fueron y vinieron, se pasearon libremente, sin darse la oportunidad, siquiera, de encontrarse una con la otra…

Foto Urbana Metro Ciudad de México